La ventaja competitiva en las Pymes

El principal objetivo que nos planteamos cuando desarrollamos un negocio está basado, evidentemente, en que nos proporcione rentabilidad, es decir, que nos permita desarrollar un nivel de ingresos superior a la suma de gastos o costes que se puedan generar. Así pues, la principal cuestión en que debemos ocuparnos está basada en la búsqueda de ingresos. Cuando la actividad que desarrollamos está vinculada a la prestación de servicios o el intercambio de bienes, esos ingresos dependen del nivel de ventas obtenidas.

Sin embargo, en la época actual, el continuo crecimiento de la competencia entre empresas y el incremento de los niveles de exigencia de los consumidores hace que las empresas deban centrar sus esfuerzos no en primar las ventas sino en orientarse hacia el cliente. El enfoque hacia el cliente requiere identificar qué es lo que el consumidor necesita y desea y posteriormente llevar a cabo las actuaciones que permitan proporcionarle los productos que lo satisfagan, para, ahora sí, alcanzar sus objetivos de ventas.

Diferenciación respecto al grupoEsta orientación hacia el cliente es la orientación al marketing. Las empresas se plantean desarrollar ventajas competitivas que les permitan diferenciarse de la competencia y así mejorar su posición, hacer su oferta más atractiva. La creación de ventajas competitivas es el camino para que las empresas destaquen sobre su competencia. Existen tres tipos: la diferenciación, liderazgo en costes y la especialización.

¿De qué manera puede una empresa crear una ventaja competitiva?

En primer lugar, debemos ser capaces de determinar qué labores realiza nuestra organización mejor que cualquier otra empresa. Para eso es necesario conocer cuáles son nuestras competencias básicas y desarrollarlas, evitando dedicar tiempo a actividades que no nos resultan tan rentables, pudiendo llegar a externalizarlas. Si nuestra especialidad es fabricar tambores y bombos, centrémonos en realizarlos aún mejor si cabe y deleguemos otras actividades en profesionales de nuestra confianza.

En segundo lugar debemos desarrollar de forma regular un plan de gestión estratégica, que nos permita alinear la misión de nuestra empresa con nuestro día a día y aprovechar las fortalezas de nuestra organización en función de las oportunidades que se nos planteen frente a nuestros competidores. Siguiendo con el ejemplo de los tambores y bombos, si nuestra misión como empresa es ofrecer al cliente el mejor producto que pueda encontrar (diferenciación respecto a calidad), todo nuestro equipo debe estar comprometido con ese objetivo de calidad. Teniendo en cuenta, por ejemplo, que nuestro fabricante se encuentre en el Bajo Aragón, aprovechar la notoriedad y repercusión mediática de nuestra Semana Santa para destacar frente a sus competidores, sería el siguiente paso.

En el caso de una pyme familiar, su proximidad con el cliente puede ser la base de su ventaja competitiva ya que la personalización del producto o servicio constituye en sí misma el valor diferencial que deberá atraer al cliente potencial.  En vuestro caso, ¿cuál es vuestra ventaja competitiva? En el siguiente enlace os explicamos cómo os podemos ayudar a desarrollarla.

Marketing – Plan de Marketing

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